Ayer me puse a reflexionar sobre la relación que llevo con mi enamorada.
Pero primero veamos los hechos:
• Nunca nos hemos visto personalmente de donde se desprende fácilmente que nunca siquiera la he tocado.
• Nunca hemos tenido la oportunidad de conversar por teléfono debido a limitaciones en su casa con el uso del mismo.
• Si bien ya hemos establecido una fecha de encuentro, ni así podemos asegurar que una vez juntos la relación perdure debido a una serie de razones “logísticas” y emocionales.
• A pesar de ser una relación “virtual”, ya que nos vemos por cámara, se puede afirmar que ambos estamos completamente seguros de la fidelidad y sentimiento de exclusividad del otro. Ambos nos sentimos muy queridos.
Aclarado esto, viene ahora la parte “social”.
Cuando a mis amigos más allegados, por llamarlos de alguna manera, les comento sobre mi relación con ella, de una manera automática surgen preguntas de índole “contacto físico” o al menos “visual”. Todo ello curioseando, más para estar seguros creo, si es que nunca hemos estado juntos. Incluso en muchos casos siempre aparece la típica pregunta testosterónica, “¿o sea que hasta no…? A lo que yo les respondo categóricamente: NO!
Parece ser que la idea de iniciar una relación a la distancia y poder mantenerla durante tanto tiempo en esas condiciones es, para la mayoría al menos, una cosa ingenua y hasta imposible.
Algunas veces escucho comentarios en los que dejan entrever una altamente posible infidelidad con frases como “amor de lejos, felices los cuatro”, “amor de lejos, amor de pendejos” y similares.
Sin embargo, yo no siento pecar de ingenuo al confiar en ella y mucho menos de mantener mi fidelidad hacia ella. Siento que ambos disfrutamos anticipadamente de ese tipo de conducta de dedicación que cualquier pareja cercana se puede dar.
Una cosa es segura. Si ambos hemos podido mantener un sentimiento vivo sin necesidad del contacto físico, entonces eso es un indicador de que el sentimiento trasciende a cualquier otro asunto de carácter físico. Por lo general, son los asuntos de comportamiento y carácter los que terminan con una relación. Los caracteres físicos son fácilmente pasados por alto cuando existe un cariño por la pareja.
En la forma en que nosotros lo miramos, hemos aprendido a mirar todo este tiempo que hemos estado y el que aún nos falta por esperar antes de estar juntos, como un tiempo para ir conociéndonos e ir aceptando algunos defectos del otro y enamorándose de sus buenas cualidades. Así, cuando finalmente nos encontremos, nosotros habremos superado en gran parte esa emoción agridulce de no conocer a tu pareja y no saber a ciencia cierta qué te espera. Nuestra emoción será la de aquel que espera con ansias la llegada de aquello que tanto deseó, ya que durante todo este tiempo nos pudimos conocer lo bastante a nivel sentimental como para tener una idea de con quién tratamos.
La fidelidad? Para mí no es ningún problema, y estoy seguro de que para ella tampoco. Es fácil ser fiel cuando realmente quieres a una persona. Obviamente, todo esto hablando de la más pura forma occidental de amar en la que uno considera la fidelidad con la exclusividad incluida.
No considero mi relación con ella como algo imaginario mucho menos ingenuo. Muchos sí y la razón de ello es porque no se imaginan viviendo una cosa de tamaña magnitud. Para aquellos es necesario poder tocar para creer. Y aún así, ellos pueden estar con una persona y en muchas ocasiones todo no pasa de un manoseo con su respectivo besuqueo y posible “encamamiento” y eso ellos lo consideran más valiosos que una relación como la nuestra. La consideran más segura.
Es ahí donde yo más bien veo la ingenuidad de ellos, ya que una persona te puede ser infiel aún viviendo en tu misma cuadra.
Para nosotros, una relación que dura tanto tiempo como el que tenemos sin el apremio disuasivo de lo físico, es una relación que más posibilidades tiene de mantenerse por una columna de sentimientos que una de carácter físico.
Y entonces, ¿qué tiene que ver el título con todo lo que he escrito?
Pues tenía que explicar primero todo lo anterior para que se pudiera entender lo que yo opino de esa forma de denominar a mi relación con ella.
Muchas veces, mi familia, amigos, y personas que se enteran de mi relación la llaman “tu novia virtual”, “tu relación virtual”, “tu amor virtual”, y cualquier otra expresión que traiga consigo el adjetivo “virtual”. Sin embargo, todos esos usos solo hacen patente la ignorancia que tienen del significado virtual en el contexto que ellos refieren.
Lo llaman virtual por el simple hecho de mantenerse la relación por medio de una conexión a internet y como todo lo que tiene que ver con internet y las computadoras en la actualidad se ha optado por el vicio de llamarlo “virtual” pues resulta lógico calificar una relación entre dos personas sostenida por este medio como “virtual”.
En el sentido informático, virtual se refiere a todo escenario que es creado mediante cálculo computacional. Toda la información se almacena en circuitos eléctricos y es maneja por un procesador central. De esta manera, se crea, por lo general de manera gráfica, un ambiente digital en el que se puede “sumergir” a un ser humano que esté predispuesto a imaginar que el escenario es real. Lo cierto, es que todo ello existe en tanto el computador este encendido. Una vez se apaga, toda esa “realidad” desaparece.
Es por eso, que yo rotundamente me niego a aceptar que a mi relación con ella la califiquen como virtual. Ella no está conformada por un complejo enmarañado de cálculos matemáticos y digitales. No desaparece cuando apagamos la computadora, desaparece su imagen pero físicamente ella sigue en su país. Expresa las emociones tal cual un ser humano y no con la seudoaleatoriedad de un programa informático. A ella sé dónde encontrarla y el inminente encuentro está por venir en una fecha determinada. Ella ríe, llora, se entristece y alegra de una manera que difícilmente va a poder imitar un ordenador. Incluso, nuestros deseos comunes e individuales nos lo expresamos y sabemos que aún con dificultades son perfectamente factibles de ser realizados. Todo eso, por no seguir mencionando más. Alguna de esas cosas la puede lograr alguien con la realidad virtual creada en un computador?? La verdad no lo creo.
Si un día alguien inventa un computador que sea capaz de “crear” digitalmente a una chica de la cual un ser humano pueda enamorarse y finalmente terminar formando una familia, entonces ese día tampoco llamaré a mi novia virtual… solo corregiré mi concepto de la virtualidad por uno que se acerque un poquito más al carácter humano, ese carácter humano que nos da el haber nacido de un vientre materno como lo hicimos nosotros y no sea producto de una compleja serie de cálculos binarios.
Mi novia no es virtual. Mi relación no es virtual. Ella sueña conmigo, ella piensa en mí, ella me quiere y ninguna de esas cosas es una simulación. Ella EXISTE por tanto NO es virtual, la puedo sentir y pronto podré estar junto con ella.
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