Hace ya más de un año, estoy en una relación muy bonita con una chica a la que conocí mediante uno de esos juegos en línea.
No tuvo que pasar mucho tiempo para que pudiéramos descubrir que éramos almas gemelas. Nos entendemos en prácticamente todo lo que resulta relevante a una vida en conjunto.
Hemos tenido nuestras pequeñas peleas a lo largo del tiempo y debo reconocer que casi siempre han sido por mi culpa. Pero sobre ello y lo mucho que aprendí con ella tal vez hable en otras publicaciones.
De lo que hoy quisiera opinar es sobre el destino de uno en la vida.
Hoy justamente comentábamos con ella sobre si es nuestro destino estar juntos o no. El porqué surgió el tema es porque justamente a pesar de la distancia, las peleas, los desalientos, los miedos y muchas cosas más externas a nosotros hemos logrado mantener el lazo íntegro al nivel más importante en una relación que es el sentimental, es decir, ella me quiere y yo a ella.
Ella que es más del tipo de persona fantástico-imaginativo (por ponerle un adjetivo) tiene el concepto de que el destino es como un hilo de vida en cada persona, que inexorablemente debemos seguir sin poder negarnos. Todo aquello que logremos o no en la vida ha estado previamente escrito en nuestro destino. Y si en un intento por cambiar ese destino haces algún esfuerzo, pues entonces estaba en tu destino hacer tal esfuerzo. Y si, inmediatamente cambias de opinión y te niegas a esforzarte por cambiarlo pues estaba en tu destino cambiar de opinión.
En general, hay mucha gente que piensa de esa manera ante lo cual yo aunque no estoy de acuerdo lo tengo muy en consideración ya que una ciencia que estudie sobre el tema no existe y creo que no existirá hasta cuando se inventen las máquinas del tiempo. En esa forma de percibir el destino yo puedo inferir cualquiera de dos cosas: 1) o realmente el destino lo tenemos escrito desde que nacemos y solo debemos seguir su curso, o; 2) El destino como tal no existe y es un ente que se crea dinámicamente con nuestras acciones, es decir, antes de dar un paso, colocamos primero un peldaño que es lo que vamos a hacer.
Dentro de estas dos inferencias yo me inclinaría más por la segunda. Sin embargo, por muy irracional que pueda parecer también tengo en cuenta la primera. Principalmente porque hay cosas que no depende completamente de uno mismo sino del entorno en el que uno se desenvuelve.
Mi postura es como dije, una combinación de ambas. Para mí el destino es un algo hacia lo que nos dirigimos, no precisamente el camino, sino la meta. Lo que ocurra durante el tiempo que recorremos el camino hacia esa meta va a depender mucho de lo que hagamos o no. Eso significa que si nos lo ponemos como destino, ese algo no llegará necesariamente a nuestra vida sino que va a depender mucho de lo que hagamos o no por lograrlo.
Así, si algo se me presenta como un posible destino en mi vida, pero me quedo de brazos cruzados sencillamente ese algo no va a llegar a mi vida salvo que un golpe de suerte provoque que algún ente me lo acerque. Pero la vida por lo general no es así. En la vida uno debe hacer cosas por lograr cosas. Si no haces nada, los elementos simplemente tomarán cuenta de tu ser y lo irán desapareciendo con el tiempo. Una piedra puede estar siglos en un solo lugar y es su ambiente dinámico externo lo que de alguna manera va a lograr que esa piedra se desintegre, se mueva, se transforme, etc. Si todo su entorno fuera pasivo, sencillamente todo seguirá así en la eternidad, pero eso no ocurre nunca ya que todo está en movimiento constante.
En cambio, un ser vivo y en especial el ser humano, no solo es un ente dinámico sino que posee una capacidad para poder tomar decisiones acerca de dicha dinámica y redirigirla como más conveniente considere. Es por eso que podemos tomar buenas o malas decisiones en nuestro camino a lograr lo que queremos.
Normalmente, cuando deseamos algo inadvertidamente lo convertimos en un destino ponemos la mirada en el horizonte apuntando hacia él. En principio no miramos los obstáculos potenciales que podemos encontrar. Pero en la medida de nuestra mayor o menor experiencia podemos suponer que habrá escollos que debemos superar para poder llegar. Y con ello en mente nos lanzamos hacia esa meta y tarde o temprano nos encontramos con dichos obstáculos y es entonces cuando comenzamos a tomar decisiones para procurar la manera más eficaz de saltar dicho obstáculo. Algunas veces, y de acuerdo también a nuestra experiencia y conocimiento, esas decisiones serán buenas o malas en la medida que nos acerquen o nos alejen de nuestra meta. Algunas veces una decisión mala se puede convertir en buena por cuestiones del azar, otras una decisión buena se puede convertir en mala por la misma razón.
Pero el destino propiamente dicho no está en ese camino, sino en lo que queremos alcanzar. Lo demás es el camino a recorrer que no deja de ser importante ya que en la medida que nos exija mayor o menor sacrificio llegar es cuando más valoraremos aquello que queremos lograr.
Ciertamente, algunos se cansan de luchar y se quedan a medio camino a expensas de la suerte o algún otro ser que se cruce en su camino y eso por lo general crea frustración, disconformidad. Es entonces cuando dichas personas están a merced una vez más de los elementos y simplemente tienen dos opciones seguir luchando o quedarse ahí a ser pisoteados por quienes están por pasar.
Es por eso que yo pienso que el destino es algo fijo, en tanto es algo que uno decide como sitio a donde llegar. Y al mismo tiempo es algo dinámico en tanto nosotros decidamos luchar por alcanzarlo o simplemente quedarnos ahí solo mirándolo o bajar los ojos en busca de un destino menos importante.
Al final, uno mismo decide su destino…
Con lo que has dicho, me surgue la siguientes preguntas: Como saber que meta es la mas adecuada para cada uno?
ResponderEliminarTambien he observado que cuando una se propone una meta y le es muy dificil de alcanzar, sino es casi imposible, me digo que dicha meta no era para mi, no estaba destinado para mi. Y porque digo esto porque muchas veces he observado que una puede esforzarce al maximo por una meta y luego de alcanzarla se da cuenta de que no era la adecuada.
Para poner mas clara mi idea expongo el siguiente ejemplo: He escuchado por tele cuando sucedio el atentando del 11 de septiembre, relatos de pasajeros que tenían que volar en dicho avión, y que talvez se esmeraron en alcanzar ese vuelo, pero por X motivos no lo hicieron, entonces esos pasajeros no estaban destinados a partir aún? O solo fue por pura suerte?
Bueno, en si el tema de escoger la meta más adecuada para uno, no es tanto el tema que se discute acá. Sin embargo, esa elección está supeditada a varios factores de los cuales dependerá si la meta es posible imposible. Cuando yo hablo de metas en el artículo más me refiero a lo que uno desea en la vida, sea lo que sea, sin importar si es malo o bueno, grande o pequeño, adecuado o no, etc.
ResponderEliminarCon eso me refiero a aquello que uno se pone como una meta, un destino y lo diferencia de aquellos que opinan que el destino está esencialmente dado al azar y no se pudiera cambiar, pero en mi opinión eso es como dejarse llevar como si fuéramos seres inertes.
Pero como te digo, desde que puedes elegir tu meta ya se deja implícito que su destino lo decide uno.
Y con respecto a lo del atentado del 11-S pues eso sería más una cuestión de azar, que en el contexto de ellos es lo que se suele llamar buena suerte ya que no perdieron la vida.